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miércoles, 11 de abril de 2012

COYUNTURA DEMOGRÁFICA ECONÓMICA Y SOCIAL

En la última conferencia de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz se trató la economía del mundo árabe. ¿Cómo afecta la actual crisis económica mundial a los países de Oriente Próximo y Oriente Medio? Para contestar a esta pregunta y analizar la situación económica de los países árabes, la Fundación SIP invitó a Bichara Khader, director del centro de estudios árabes contemporáneos de la universidad de Lovaina, y a Josep Buades, responsable de relaciones externas en el CEIMIGRA en la localidad valenciana.

El profesor Bichara Khader explicó que la gran diversidad económica dentro del mundo árabe hace imposible ofrecer una explicación generalizada. Hay países ricos y países pobres. Países como Qatar que tienen un fondo de prosperidad enorme y varios países del golfo que disponen de fondos soberanos. Sin embargo, también hay países como Mauritania donde la pobreza es extrema o como Egipto que tienen una gran deuda soberana.


De todas maneras, en muchos países, salvo las monarquías que reciben sus ingresos gracias al petróleo, la tasa media de pobreza es del 30-35% (Egipto, Marruecos, Yemen…). Esta tasa de pobreza es debida a las disfuncionalidad de las políticas económicas, a la disparidad regional y a las desigualdades sociales. Pero sobre todo, a las prácticas corruptas de los regímenes dictatoriales que han enriquecido a las familias gobernantes o a los militares, el caso de Egipto, a costa de las sociedad. Como consecuencia, los jóvenes que representan al 50% de los árabes sufren una situación de paro alarmante: entre el 30 y el 37% de los universitarios están sin trabajo.

Además de los problemas estructurales de los países árabes, la crisis económica europea está repercutiendo en las exportaciones agrícolas y textiles, ha provocado una disminución del turismo, las inversiones, las ayudas… Esto es porque el mundo árabe es un mercado cautivo de la Unión Europea: más del 65% de los intercambios de los países del Magreb se hacen con la UE y el 46% del resto del mundo árabe. En cambio, las petromonarquías solo se ven afectadas por la reducción de la venta de barriles de petróleo, pero no porque se disparen los precios del crudo (cuya causa es la inestabilidad en Libia, la represión en Siria u otros factores geopolíticos).

Finalmente, el profesor Bichara Khader concluyó que la situación económica en los países árabes es frágil con una tasa de crecimiento insuficiente como para reducir el paro.

Por su parte, Josep Buades nos informó sobre los flujos de emigración y los flujos de inmigración en países que pertenecen a la Liga Árabe. Como Bichara Khader, Josep defendía que cada país era diferente: unos con mucha población emigrante y poca inmigrante como Marruecos, Argelia , Egipto y Túnez; otros con mucha población inmigrante como Libia, Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Bahréin, los EAU, Omán…; por último, hay otros países con mucha población emigrante y inmigrante o refugiada como Líbano, Jordania o Siria. Asimismo, existen algunos con desplazados internos (que pueden contabilizarse como refugiado-emigrante-exiliado) en países como Iraq, Somalia o Sudán.


Hasta ahora los principales países de “acogida” de inmigrantes varía según el país árabe del emigrante. Por ejemplo, España y Francia son los países preferidos para los marroquíes. Francia es destino para los tunecinos y argelinos. Italia para los egipcios. Suecia para flujos de refugiados. Aunque la crisis económica europea ha afectado bastante a la economía de los países árabes, los flujos migratorios no se han visto tan afectados como durante la crisis del petróleo de 1973, cuando países como Francia, Bélgica y Alemania, entre otros, cerraron sus fronteras. Sin embargo, en España la actual crisis ha llevado a algunos inmigrantes a volver a casa cualquiera que sea su nacionalidad, a pesar de no ser ésta la única opción. Josep Buades afirma que en 2011 solo 4.757 se acogieron a los planes de retorno del Gobierno español. Muchos inmigrantes en España poseen la tarjeta de larga residencia, o aspiran a ella, la cual les otorga derecho a buscar nuevas oportunidades de trabajo en otros países de la UE.

Josep Buades concluyó aportando su visión para el futuro de la inmigración árabe que pasa por la evolución de las diásporas. Afirma que lo que nos debemos preguntar es cómo influirán éstas en la sociedades de acogida o qué efecto tendrán para las de salida. Como tema principal y necesario, habría que analizar cómo formar a minorías étnicas-culturales árabes en Europa dentro de una u otra sociedad europea; todo esto con una mirada transnacional y global.

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