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miércoles, 21 de marzo de 2012

Sistemas Politicos y Conflictividad, con Jesús Núñez


 
El pasado 10 de Febrero dentro del curso anual del Mundo Árabe en la Encrucijada, Jesús Núñez nos dibujó un mapa de los conflictos del mundo árabe e Irán con su pertinente diagnóstico. Aunque parezca que estamos contaminados por las opiniones negativas de los medios de comunicación, la realidad es que es difícil tener una imagen positiva del mapa del mundo árabe porque en él se suceden muchos conflictos y algunos muy violentos. El autor señala, por otro lado, que el término revolución que se usa hoy en día en los últimos acontecimientos del mundo árabe, no es recomendable puesto que lo que ha ocurrido son movilizaciones ciudadanas que en algunos lugares han desembocado en guerra civil. 

Se nos ha vendido la imagen de primavera árabe, un término propagandístico y que hace pensar en un futuro democrático para muchos países del mundo árabe, y que puede parecer equivoco. La famosa primavera árabe ha servido para que haya 4 dictadores menos en el mundo, que es una muy buena noticia. Sin embargo, la caída de esos dictadores no supone la instauración de una democracia real, participativa y representativa. Quizá se podría decir que los países árabes están en camino de sentar las bases de esa democracia. A decir verdad, Túnez parece el único que podría llevar este proceso a buen término, entendiendo democracia como un concepto muy estandarizado. Los demás países están en un stand by, una balanza que no se sabe hacia donde se va a inclinar, si hacia una pseudo-democracia, un régimen político-militar o un estado político islamista. De hecho, si en Túnez el proceso no da los frutos esperados, es muy difícil que en el resto de países sí los den. 

En los 90, ya se hablaba de un arco de crisis, que iba desde Mauritania hasta Afganistán, aunque no era estrictamente árabe. Cuando acaba la guerra fría y la confrontación bipolar desaparece, entonces se formula la teoría de choque de civilizaciones de Huntington. En ese momento se habla de una confrontación entre el Islam y Occidente como si fueran actores, que estarían condenados a enfrentarse toda la vida. Esto propagó una visión negativa de Islam entre la sociedad occidental, revistiéndose de todo tipo de connotaciones: antidemocrático, terrorista, etc.
Es cierto que el mundo árabe es sinónimo de conflicto entre los ciudadanos occidentales y resulta difícil llevar la contraria a esta idea. Pero estos conflictos pueden ser tanto violentos como no violentos. A continuación se hace un repaso de los principales países en conflicto para hacernos una idea de la situación en el mundo árabe y en Irán. 

Conflictos violentos
Los conflictos violentos tienen su base en la descolonización de S. XX. Esta descolonización se realizó en función de los intereses de los países colonizadores, inventándose fronteras nacionales que no respondían a los intereses o expectativas de los colonizados. Occidente ha obligado a vivir juntos a comunidades que no tenían ningún futuro en común y que no querían coexistir y ha contribuido a crear la inestabilidad que se sufre hoy. Se inventaron países tan artificiales como Kuwait, Líbano o Transjordania (Jordania[XXX1] ). Debido a esas fronteras artificiales y estados fragmentados existen tantos conflictos intraestatales, es decir, entre comunidades que pugnan por ser el actor predominante en cada país.
La guerra fría es la otra causa de la gran inestabilidad en oriente próximo y medio. Moscú y Washington intentaban tomar parte en conflictos donando armas y así conseguir más países amigos a sus ideologías, la comunista y la liberal, como por ejemplo en el conflicto árabe-israeli. 
El factor detonante de todas estas movilizaciones sociales ha sido la crisis económica mundial y la mala gestión de los dictadores. De hecho, la gestión de la mayoría de los regímenes de los países árabes está basada en unas elites (familias, grupos sociales, militares, etc.) que reprimen a la población, coartan sus libertades aunque les proveen de los productos de primera necesidad para “comprar la paz social”. Sin embargo, con la crisis internacional los regímenes se han visto en la imposibilidad de subvencionar las necesidades alimenticias básicas de la población. Consecuentemente, la población se ha revelado y movilizado, dando lugar a revueltas características como la del pan, la leche o el transporte público.


 [XXX1]Nota --- siempre dicen que el modelo de descolonización británica ha sido ejemplar… menos mal, porque si esto es lo ejemplar, no se cuál será el malo.


La pregunta de la noche: ¿Habrá guerra contra Irán?
No va a haber guerra contra Irán, si nos basamos en elementos racionales. Una cosa son los titulares de los periódicos. Irán tiene dos ejércitos, un millón y medio de km2, 80 millones de habitantes, industria militar, capacidad industrial considerable además de un programa nuclear que garantiza la permanencia del régimen. En la medida en que desarrolla el programa levanta suspicacias a su alrededor. Pero cualquiera que quiera atacar a Irán, tiene que pensarlo bien:
 
·      Israel no tiene capacidad para atacar a Irán, porque no sería un golpe quirúrgico. Seria una campaña militar sostenida durante meses. Irán se ha diversificado para no poder ser derrotado de una sola vez. Israel  no tiene capacidad ni aérea ni naval para mantener ese esfuerzo semanas o meses. Además tendría que violar espacio aéreo árabe, que no es fácil que se lo permitan. De todas maneras, existen muchos países árabes como Arabia Saudí que mirarían para otro lado porque están deseando que Irán caiga. Por último, si Israel ataca, es que ha tenido el beneplácito de Washington:
o       De ser así, Irán atacaría a Irak (con un 65% población chií) lo que provocaría trifulcas entre chiíes y obligaría a EEUU a mantener sus tropas en el país.
o        También instigaría a Hizbollah para que le pusiera las cosas complicadas a Israel desde el Líibano.
o       Asimismo estimularía a Hamas  para que lo desestabilizara desde la Franja de Gaza a Israel.
o       Podría cerrar el estrecho de Ormuz, pero no le convendría porque es una vía de tránsito comercial por la que pasa todo su gas. Esta sería la última opción porque se vería dañado al perder el 80% de sus ingresos del gas y petróleo que obtiene comerciando por ese estrecho.
o       También estimularía a la minoría chií de Bahrein, gobernada por una monarquía suní, como ya ha hecho anteriormente.
o       Y también ha demostrado que podría estimular al 20% chií que habita en Arabia Saudí y también en Yemen.
Por todo esto, la influencia de Irán es bastante notable y perjudicaría a todos los países de la región si se entrase en una guerra. En general la razón nos dice que:
  •     Irán no quiere  la guerra porque esta intentando consolidar su poder.
  •    EEUU no quiere la guerra porque esta intentando salirse de esa zona. 
  •     El único que podría romper esta situación es Israel, si se dejase llevar por las ideas de su gobierno y no por los consejos del servicio de inteligencia-Mossad (hace unos días el jefe del Mossad y el jefe del estado mayor israelí han vuelto a insistir en que Irán no es una amenaza sustancial para Israel y que una guerra sería un desastre).


Si quieres leer la transcripción completa de la conferencia de Jesús Núñez que explica la situación de cada país del mundo árabe e Irán, clicka aquí:

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